En primer lugar, se analiza el método científico empleado por Karl Marx en cuanto a la economía política, ya que algunas de las aportaciones más importantes de Marx son precisamente metodológicas.
A priori Marx no se diferencia demasiado de sus antecesores clásicos y sucesores neoclásicos en materia metodológica: se utiliza el método abstractivo-deductivo, e incluso, según algunos teóricos, el métodode las aproximaciones sucesivas (se va de lo más abstracto a lo más concreto evitando simplificaciones en las etapas intermedias).
Pero las diferencias se descubren pronto: el método empleado no rinde conocimiento en sí mismo, y por tanto es la forma de aplicarlo la que determina las singularidades de cada autor (qué se abstrae y qué no, etc…).Los economistas no siempre están de acuardo entorno a las dos grandes premisas básicas de la investigación: qué se examina y cuáles son sus elementos esenciales. Y el objetivo de Marx es radicalmente distinto al de los autores no marxistas: “poner al desnudo la ley económica del movimiento de la sociedad moderna”
Además, en el caso de Marx, tenemos bastante información para averiguar cómo y porqué selecciona unas determinadas hipótesis a partir de las cuales decide qué es esencial para la investigación y qué no: durante sus años port-universitarios descubrió que no había formado una opinión clara sobre el socialismo, y se dedicó a estudiarlo e investigarlo, formándose una preocupación en torno a la sociedad como conjunto, y especialmente los procesos de cambio social.
Así, para Marx la economía política no es importante por sí misma, sino porque en ella reside el ímpetu del cambio social: la clave del cambio se encuentra en los movimientos del modo de producción.
Siguiendo a Hegel, para averiguar los aspectos elementales del problema, se quedó con aquellos que hacían énfasis en el proceso y el desarrollo a través del conflicto entre fuerzas opuestas o contradictorias. Pero lo hizo siguiendo los conflictos históricos relacionados con el modo de producción, llendo siempre a la raíz de los mismos. Estos son los conflictos de clase. Los elementos a abstraer, por tanto, son las relaciones económicas esenciales, las que están “debajo” y se expresan como conflictos de clase.
En realidad ya otros economistas habían tomado, más o menos, esta dirección, como Ricardo, pero Marx era el primero en identificar el capital como “la fuerza que todo lo domina en la sociedad burguesa”, y esto llevaba de forma lógica a que la relación económica fundamental no era, como para Ricardo, la de capitalistas industriales y terratenientes, sino la de capitalistas y obreros.
Así, las demás relaciones sociales deben apartarse en un primer momento, aunque en una fase posterior del análisis se reintroduzcan una a una, y y en cuanto a la relación capital-trabajo, debe reducirse a su forma más elemental. Para Marx, esta forma es la que surge en la esfera de la producción industrial, al ser la más importante de la sociedad burguesa. La relación de cambio (salario por fuerza de trabajo) es por tanto el punto de partida de la investigación. Así, el volumen I de El Capital se mantiene en un alto grado de abstracción, llevando por título “las mercancías”.
Las conclusiones de este Volumen I son provisionales: a menudo son modificadas al descender a niveles de menor abstracción, pero un análisis aislado y descontextualizado de esta parte de El Capital ha llevado a grandes y absurdas controversias. Los Volúmenes II y III sirven para incluir en el análisis algunos factores conscientemente omitidos antes, es decir, el análisis avanzaba hacia niveles de abstracción progresivamente más bajos.
La validez de los elementos fundamentales utilizados por Marx queda probada a tenor del carácter histórico de su método científico: si se acepta que la realidad social cambia y además puede ser cambiada, entonces se adopta una actitud histórica de la ciencia social, y además una actitud crítica ante toda forma de sociedad, incluida la actual, rasgo que el marxismo no comparte con las demás formas de pensamiento social.
Es ese rasgo del marxismo, la consideración de que el sistema capitalista es también transitorio, la que le confiere la capacidad única de analizar el sistema “desde fuera” y criticarlo en su conjunto
Hace 13 años
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